
Volvimos Brooklyn Brigde. Este puente separa Manhattan de Brooklyn y las vistas son espectaculares, sobre todo de noche, así que ante tal espectáculo, dedidimos cruzarlo a pesar de los -5ºC que marcaban esa noche, y la sensación de frío que se acentuaba sobre todo sobre el río Hudson que revoluciona el aire gélido. Conseguimos cruzarlo entero, aunque he de reconocer que casi la mitad me lo hice corriendo, porque no sentía las piernas... Intentamos cenar en River Café, pero fuimos invitados a irnos ya que no íbamos apropiadamente uniforamdos, es decir, mi moren no llevaba corbata... llevaba mochila!!!!
Así que nos dimos la vuelta muy dignamente y corrimos a tomar un taxi porque nuestros cuerpecillos ya no aguantaban ni más paseos, ni más brisas heladoras... hasta otro día... y como siempre...... gracias por pasar por aquí.




